jueves, 21 de mayo de 2009

CARLOS MAGNO

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Hijo de Pipino el breve, y de Bertrada de Laon, quien lo educó como ferviente cristiano, gobernó luego de la muerte de su padre, en el año 768, junto a su hermano Carlomán, quien falleció al poco tiempo, el reino de los francos, siendo su principal objetivo, lograr restaurar el Imperio Romano de Occidente.
Con ese objetivo, inició la conquista de los territorios vecinos, extendiendo sus dominios desde el Océano Atlántico hasta el río Elba y desde el mar Báltico hasta los Pirineos, evangelizando los pueblos conquistados, con el fin de concretar el ideal de una Europa unida bajo un solo poder y una sola fe: la cristiana.
Bajo su espada, se replegaron los sajones, situados en el norte de Alemania, los ávaros, que fueron exterminados, los lombardos, pueblo germánico, que habitaba el norte de Italia, desde el año 568, en un lugar que el Papa Adriano I ansiaba recuperar, a cuyo fin solicitó la ayuda de Carlomagno, quien fue coronado tras vencerlos, como rey de los lombardos. Estos territorios lombardos fueron concedidos al papado, lo que originó los Estados Pontificios, que recién se unificarían con el resto de Italia en el año 1870.
Ocupó, cerca de los Pirineos, un territorio fronterizo, al que denominó Marca Hispánica, pero no logró cruzar los Pirineos para ocupar la España musulmana. A causa de una gran derrota, sufrida en Roncesvalles (norte de España), donde Roldán, al frente de su ejército, fue derrotado por los vascos.
La relación con el Imperio Bizantino fue de discordia, hasta que el emperador bizantino Miguel I Rangabé firmó un tratado por el cual reconoció en 812 a Carlomagno como emperador de Occidente.
Estableció una alianza con el Papa, quien lo consagró emperador, el día de navidad, en el año 800, siendo la ciudad de Aquisgrán, la capital del imperio, que dividió para su mejor administración en provincias o condados, gobernadas por un conde, en ducados, a cargo de los duques, ubicados en lugares cercanos a las fronteras y las marcas, dirigidas por marqueses, que eran provincias fronterizas con finalidad de protección exterior.
Otros funcionarios eran el canciller, que se ocupaba de temas civiles y eclesiásticos, el chambelán, que trataba asuntos domésticos del emperador y los missi dominici, dos funcionarios con poderes administrativos y fiscales.
La sociedad, estaba organizada, de acuerdo a la función que cada grupo cumplía, en el sector de los que rezaban, integrado por el clero, el de los guerreros, con la misión de defensa y conquista y por último los que trabajaban, conformado en general, por los campesinos, actividad a la que se dedicaba la mayor parte de la población, que constituían el último peldaño, y sin embargo, merced a su esfuerzo lograban subsistir no sólo ellos mismos, sino el resto de las clases, consideradas privilegiadas.
Preocupado por el escaso nivel de instrucción, aunque él era prácticamente analfabeto, Carlomagno fundó escuelas, destinadas al clero y la nobleza, en las catedrales, monasterios e incluso en el palacio. Esta última, la Escuela Platina, dirigida por Alcuino de York, profesor proveniente de Inglaterra, estuvo destinada a los futuros funcionarios. El principal libro de textos fue la Biblia, aunque también se estudiaron los clásicos latinos. Este florecimiento cultural hizo prosperar la denominación de Renacimiento Carolingio, a este período histórico.
Luego de la muerte de Carlomagno, le sucedió su hijo Luis, en el año 814, un monarca débil, apodado Ludovico Pío o Luis el piadoso, que debió soportar conflictos internos con la nobleza y por su propia sucesión, por la que rivalizaban sus hijos. En el orden externo, el imperio sufrió, entre los siglos IX y X, nuevas invasiones, de pueblos normandos o vikingos sarracenos, húngaros y eslavos, lo que tornó en sumamente inseguro el mundo medieval, comenzando a sentarse las bases de la nueva organización feudal, con poderes locales fuertes, a cargo de señores feudales y un territorio dividido en pequeños reinos o señoríos.
Muerto Luis, en el año 840, y luego de varios años de conflictos internos, se firmó el Tratado de Verdún (843) que dividió el imperio en tres partes, formándose en forma incipiente las bases de lo que serían en el futuro, Alemania, Francia e Italia.
La Francia Oriental o Germania, le correspondió a Luis el germánico.La Francia Occidental (actual Francia) fue asignada a Carlos el Calvo.La zona situada entre las anteriores, extendida desde Italia hasta el Mar del norte, y que comprendía las dos capitales: Roma y Aquisgrán, le fue otorgada a Lotario, conociéndose por ese motivo, ese territorio, a partir de entonces, como Lotaringia.



ANA PAULA LISANDRO BRENDA

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