jueves, 21 de mayo de 2009


Carlomagno nació probablemente en Aquisgránen el año 742, hijo del rey franco Pipino el Breve y nieto de Carlos Martel, puede considerarse a Carlomagno como un hijo ilegítimo, pues no se sabe con certeza la fecha de su nacimiento, pero de cualquier manera anterior al matrimonio de Bertrada y Pipino que tuvo lugar en el año 749. Se dice que el apostol Santiago se le apareció en un sueño a Carlomagno y le pidió que liberara Galicia de las manos sarracenas en que se encontraba. En el año 751, el padre de Carlomagno, Pipino destronó al último rey Merovingio y asumió el título real. Carlomagno acompañó a su padre en la mayoría de esas expediciones. La influencia de Carlomagno fue decisiva durante la edad media. En el 770, Carlomagno busca una alianza con los lombardos y se casa con la hija del rey Desiderio. En el año 771 Carlomán (hermano de Carlomagno) murió repentinamente y Carlomagno se apoderó de sus territorios. No se sabe bien la razón, pero Carlomagno repudió a su esposa y Desiderio, el rey de los lombardos, dejó de ser su aliado. Una de las primeras acciones que emprendió Carlomagno como rey único de los francos fue hacerse eco de la solicitud del Papa Adriano I para expulsar a los lombardos de Italia. Fue entonces cuando Carlomagno invadió Italia, derrocó a Desiderio en el 774 y asumió el título real. El duque de Fruil, Rodgauso, se rebeló en el año 776 y Carlomagno volvió a Italia para acabar con la revuelta y una vez sofocados todos los fuegos impuso a su hijo Pipino como rey. Después, Carlomagno viajó a Roma y reafirmó la promesa de su padre de proteger las tierras papales y servir al cristianismo. Corría el año 781, después de las campañas de italia, Carlomagno pudo destinar mayores esfuerzos a combatir a los sajones, pueblo germánico que ocupaban el territorio situado entre El Elba y el mar del Norte. De esta manera se apareció Carlomagno por tres veces al santo Apóstol. En el año de 778 Carlomagno inició una contundente expedición contra el norte de la península Ibérica (España), dominada por los musulmanes. Animado por los cristianos, Carlomagno llegó a la plaza fuerte de Zaragoza tras tomar Pamplona. La península de Armorica será el siguiente punto que Carlomagno someta a su dominio. El duque Aragiso se adelantó a los planes de Carlomagno y entregó a sus dos hijos como rehenes, al tiempo que juraba fidelidad. Carlomagno admitió las ofertas del duque y tras recibir los juramentos se retiró a tierras francas. Carlomagno no soportó esta desobediencia y se dirigió con un fuerte ejército la región de Baviera. El duque, ante la actitud amenazante del monarca franco, suplicó la clemencia de Carlomagno con lo que se zanjó de manera rápida este frente de conflicto. Con miras expansionistas, ahora Carlomagno se dirige contra los eslavos, luchando contra los welátabos a los que se aliaron los sajones. Estos pueblos del mar Báltico se rebelaron en diferentes ocasiones, originando que Carlomagno lanzara diversas expediciones militares contra ellos. Las últimas guerras libradas por Carlomagno fueron contra los bohemios(805), los linones (808-811) y los daneses (810), pueblo este último que pretendía dominar toda la Germania dirigido por su rey Godofredo. Las fronteras del reino de Carlomagno se extendieron hasta la península Ibérica y el centro de Europa, contando con Italia, Germania, Sajonia y la Dacia, estableciendo en el Danubio la frontera este. El nombramiento de Carlomagno como emperador sería precedido por la ayuda solicitada por el Papa León III quien había sido atacado un año antes por un grupo de conjurados que le obligaron a escapar a Sajonia donde se encontró con Carlomagno, solicitando su ayuda. La intervención de Carlomagno permitió el restablecimiento de la paz en los Estados Pontificios. Antes de sus numerosos matrimonios Carlomagno mantuvo relaciones con una joven noble llamada Himiltrudis, naciendo de esta relación un hijo llamado Pipino el Jorobado. La segunda esposa de Carlomagno fue Hildelgarda, mujer noble de origen suabo con la que tuvo 9 hijos, cuatro varones (Carlos, Pipino y Ludovico entre ellos) y cinco mujeres (Rotrudis, Berta y Gisela son las que conocemos). Carlomagno tuvo, pues, diez relaciones conocidas de las que nacieron al menos 18 hijos conocidos. Entre las aficiones de Carlomagno encontramos la caza, la equitación, los baños termales y la natación. El propio Carlomagno cultivó las artes liberales, especialmente la astronomía. Antes de morir, Carlomagno asoció al trono a su hijo Ludovico, en aquellos momentos rey de Aquitania, y le nombró heredero de la corona imperial ante la asamblea de próceres. En .los primeros días de noviembre de 813, Carlomagno regresó de cazar a su palacio de Aquisgrán, donde sufrió un fuerte proceso febril en el mes de enero del año 814. La dieta le fue impuesta a Carlomagno para la recuperación no fue efectiva, complicándose la fiebre con "un dolor en el costado, lo que los griegos llaman pleuresía" . El 28 de enero de ese año fallecía Carlomagno a la edad de setenta y dos años, tras cuarenta y siete de reinado. Su cuerpo fue sepultado en Aquisgrán. Donanfer
Bibliografía


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CARLOS MAGNO

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Hijo de Pipino el breve, y de Bertrada de Laon, quien lo educó como ferviente cristiano, gobernó luego de la muerte de su padre, en el año 768, junto a su hermano Carlomán, quien falleció al poco tiempo, el reino de los francos, siendo su principal objetivo, lograr restaurar el Imperio Romano de Occidente.
Con ese objetivo, inició la conquista de los territorios vecinos, extendiendo sus dominios desde el Océano Atlántico hasta el río Elba y desde el mar Báltico hasta los Pirineos, evangelizando los pueblos conquistados, con el fin de concretar el ideal de una Europa unida bajo un solo poder y una sola fe: la cristiana.
Bajo su espada, se replegaron los sajones, situados en el norte de Alemania, los ávaros, que fueron exterminados, los lombardos, pueblo germánico, que habitaba el norte de Italia, desde el año 568, en un lugar que el Papa Adriano I ansiaba recuperar, a cuyo fin solicitó la ayuda de Carlomagno, quien fue coronado tras vencerlos, como rey de los lombardos. Estos territorios lombardos fueron concedidos al papado, lo que originó los Estados Pontificios, que recién se unificarían con el resto de Italia en el año 1870.
Ocupó, cerca de los Pirineos, un territorio fronterizo, al que denominó Marca Hispánica, pero no logró cruzar los Pirineos para ocupar la España musulmana. A causa de una gran derrota, sufrida en Roncesvalles (norte de España), donde Roldán, al frente de su ejército, fue derrotado por los vascos.
La relación con el Imperio Bizantino fue de discordia, hasta que el emperador bizantino Miguel I Rangabé firmó un tratado por el cual reconoció en 812 a Carlomagno como emperador de Occidente.
Estableció una alianza con el Papa, quien lo consagró emperador, el día de navidad, en el año 800, siendo la ciudad de Aquisgrán, la capital del imperio, que dividió para su mejor administración en provincias o condados, gobernadas por un conde, en ducados, a cargo de los duques, ubicados en lugares cercanos a las fronteras y las marcas, dirigidas por marqueses, que eran provincias fronterizas con finalidad de protección exterior.
Otros funcionarios eran el canciller, que se ocupaba de temas civiles y eclesiásticos, el chambelán, que trataba asuntos domésticos del emperador y los missi dominici, dos funcionarios con poderes administrativos y fiscales.
La sociedad, estaba organizada, de acuerdo a la función que cada grupo cumplía, en el sector de los que rezaban, integrado por el clero, el de los guerreros, con la misión de defensa y conquista y por último los que trabajaban, conformado en general, por los campesinos, actividad a la que se dedicaba la mayor parte de la población, que constituían el último peldaño, y sin embargo, merced a su esfuerzo lograban subsistir no sólo ellos mismos, sino el resto de las clases, consideradas privilegiadas.
Preocupado por el escaso nivel de instrucción, aunque él era prácticamente analfabeto, Carlomagno fundó escuelas, destinadas al clero y la nobleza, en las catedrales, monasterios e incluso en el palacio. Esta última, la Escuela Platina, dirigida por Alcuino de York, profesor proveniente de Inglaterra, estuvo destinada a los futuros funcionarios. El principal libro de textos fue la Biblia, aunque también se estudiaron los clásicos latinos. Este florecimiento cultural hizo prosperar la denominación de Renacimiento Carolingio, a este período histórico.
Luego de la muerte de Carlomagno, le sucedió su hijo Luis, en el año 814, un monarca débil, apodado Ludovico Pío o Luis el piadoso, que debió soportar conflictos internos con la nobleza y por su propia sucesión, por la que rivalizaban sus hijos. En el orden externo, el imperio sufrió, entre los siglos IX y X, nuevas invasiones, de pueblos normandos o vikingos sarracenos, húngaros y eslavos, lo que tornó en sumamente inseguro el mundo medieval, comenzando a sentarse las bases de la nueva organización feudal, con poderes locales fuertes, a cargo de señores feudales y un territorio dividido en pequeños reinos o señoríos.
Muerto Luis, en el año 840, y luego de varios años de conflictos internos, se firmó el Tratado de Verdún (843) que dividió el imperio en tres partes, formándose en forma incipiente las bases de lo que serían en el futuro, Alemania, Francia e Italia.
La Francia Oriental o Germania, le correspondió a Luis el germánico.La Francia Occidental (actual Francia) fue asignada a Carlos el Calvo.La zona situada entre las anteriores, extendida desde Italia hasta el Mar del norte, y que comprendía las dos capitales: Roma y Aquisgrán, le fue otorgada a Lotario, conociéndose por ese motivo, ese territorio, a partir de entonces, como Lotaringia.



ANA PAULA LISANDRO BRENDA
Hijo de Pipino el breve, y de Bertrada de Laon, quien lo educó como ferviente cristiano, gobernó luego de la muert
e de su padre, en el año 768, junto a su hermano Carlomán, quien falleció al poco tiempo, el reino de los
francos, siendo su principal objetivo, lograr restaurar el Imperio Romano de Occidente.
Con ese objetivo, inició la conquista de los territorios vecinos, extendiendo sus dominios desde el Océano Atlántico hasta el río Elba y desde el mar Báltico hasta los Pirineos, evangelizando los pueblos conquistados, con el fin de concretar el ideal de una Europa unida bajo un solo poder y una sola fe: la cristiana.
Bajo su espada, se replegaron los sajones, situados en el norte de Alemania, los ávaros, que fueron exterminados, los lombardos, pueblo germánico, que habitaba el norte de Italia, desde el año 568, en un lugar que el Papa Adriano I ansiaba recuperar, a cuyo fin solicitó la ayuda de Carlomagno, quien fue coronado tras vencerlos, como rey de los lombardos. Estos territorios lombardos fueron concedidos al papado, lo que originó los
Estados Pontificios, que recién se unificarían con el resto de Italia en el año 1870.
Ocupó, cerca de los Pirineos, un territorio fronterizo, al que denominó Marca Hispánica, pero no logró cruzar los Pirineos para ocupar la España musulmana. A causa de una gran derrota, sufrida en Roncesvalles (norte de España), donde Roldán, al frente de su ejército, fue derrotado por los vascos.
La relación con el
Imperio Bizantino fue de discordia, hasta que el emperador bizantino Miguel I Rangabé firmó un tratado por el cual reconoció en 812 a Carlomagno como emperador de Occidente.
Estableció una alianza con el Papa, quien lo consagró emperador, el día de navidad, en el año 800, siendo la ciudad de Aquisgrán, la capital del imperio, que dividió para su mejor administración en provincias o condados, gobernadas por un conde, en ducados, a cargo de los duques, ubicados en lugares cercanos a las fronteras y las marcas, dirigidas por marqueses, que eran provincias fronterizas con finalidad de protección exterior.
Otros funcionarios eran el canciller, que se ocupaba de temas civiles y eclesiásticos, el chambelán, que trataba asuntos domésticos del emperador y los missi dominici, dos funcionarios con poderes administrativos y fiscales.
La sociedad, estaba organizada, de acuerdo a la función que cada grupo cumplía, en el sector de los que rezaban, integrado por el
clero, el de los guerreros, con la misión de defensa y conquista y por último los que trabajaban, conformado en general, por los campesinos, actividad a la que se dedicaba la mayor parte de la población, que constituían el último peldaño, y sin embargo, merced a su esfuerzo lograban subsistir no sólo ellos mismos, sino el resto de las clases, consideradas privilegiadas.
Preocupado por el escaso nivel de instrucción, aunque él era prácticamente analfabeto, Carlomagno fundó escuelas, destinadas al clero y la
nobleza, en las catedrales, monasterios e incluso en el palacio. Esta última, la Escuela Platina, dirigida por Alcuino de York, profesor proveniente de Inglaterra, estuvo destinada a los futuros funcionarios. El principal libro de textos fue la Biblia, aunque también se estudiaron los clásicos latinos. Este florecimiento cultural hizo prosperar la denominación de Renacimiento Carolingio, a este período histórico.
Luego de la muerte de Carlomagno, le sucedió su hijo Luis, en el año 814, un monarca débil, apodado
Ludovico Pío o Luis el piadoso, que debió soportar conflictos internos con la nobleza y por su propia sucesión, por la que rivalizaban sus hijos. En el orden externo, el imperio sufrió, entre los siglos IX y X, nuevas invasiones, de pueblos normandos o vikingos sarracenos, húngaros y eslavos, lo que tornó en sumamente inseguro el mundo medieval, comenzando a sentarse las bases de la nueva organización feudal, con poderes locales fuertes, a cargo de señores feudales y un territorio dividido en pequeños reinos o señoríos.
Muerto Luis, en el año 840, y luego de varios años de conflictos internos, se firmó el
Tratado de Verdún (843) que dividió el imperio en tres partes, formándose en forma incipiente las bases de lo que serían en el futuro, Alemania, Francia e Italia.
La Francia Oriental o Germania, le correspondió a
Luis el germánico.La Francia Occidental (actual Francia) fue asignada a Carlos el Calvo.La zona situada entre las anteriores, extendida desde Italia hasta el Mar del norte, y que comprendía las dos capitales: Roma y Aquisgrán, le fue otorgada a Lotario, conociéndose por ese motivo, ese territorio, a partir de entonces, como Lotaringia.

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El Imperio Carolingio
El nacimiento de la dinastía y el Imperio Carolongio
En los albores del siglo VIII, el merovingio Regnum Francorum se encontraba en plena decadencia, dividido en tres partes (Austrasia, Neustria y Borgoña) y gobernado, de facto, por los mayordomos de palacio. Uno de ellos, Pipino, de Austrasia, destronó a Childerico III (743-751) y se coronó rey en Soissons, por aclamación popular. Pipino, hijo de Carlos Martel, buscó la base jurídica para ello en la figura del Papa Zacarías, obligado por las circunstancias a buscar un aliado fuerte frente al empuje de los lombardos en la península italiana. Con él nacía, así, una nueva dinastía que trataría de fortalecer su poder con el apoyo papal. A cambio, se iba a erigir en la protectora de la Iglesia romana.
En el plano político y militar, Pipino obtuvo importantes victorias contra los musulmanes y consiguió sofocar una sublevación en Aquitania, a la vez que creó los Estados Pontificios. A su muerte, en 768, dividió su reino entre sus dos hijos, Carlos y Carlomán.
Carlomagno
La muerte en 771 de este último permitió que Carlos, el futuro Carlomagno (771-814), reunificara nuevamente el reino, que constaba ya de Neustria, Austrasia, Aquitania, Borgoña y Provenza, y comenzara una larga campaña de expansión de sus fronteras. Para ello, emprendió sucesivas campañas militares: sometió a los lombardos y se nombró en 774 "Rex Francorum et Longobardorum", acabó en 796 con el reino de los ávaros, cristianizó tras treinta años de luchas a los sajones y frisones, pero se vio frenado por los musulmanes al otro lado de los Pirineos en su intento por llegar hasta el Ebro.
Tras dominar a los distintos pueblos, llevó las fronteras de su reino hasta el río Elba por el este y hasta la Marca Hispánica por el suroeste, y en la Navidad del año 800 se hizo coronar emperador de los romanos por el papa León III. Este hecho iba a conferir a la dinastía carolingia el papel de sucesora del Imperio Romano de Occidente y defensora efectiva del pueblo cristiano, relegando al Papa a meras funciones espirituales.
En el plano cultural, Carlomagno impulsó la recuperación del espíritu romano perdido en los siglos anteriores, mediante lo que se ha llamado "renacimiento carolingio": emprendió la construcción de grandes conjuntos monásticos y catedralicios que le servirían de base para la cristianización de los distintos pueblos sometidos, organizó territorialmente la administración religiosa y creó importantes scriptoria como difusores de esa revolución cultural.
Una de sus primeras medidas para todo ello fue la creación de una escritura común y homogénea en todo el Imperio, la minúscula carolina. Para conseguir todo esto, se rodeó de una serie de eruditos como Alcuino de York o Eguinardo.
Los sucesores de Carlomagno
A Carlomagno le sucedió su hijo Luis el Piadoso o en latín Ludovico Pio (814-840) que era ya rey de Aquitania y había conquistado Barcelona en 801, estableciendo el límite de la Marca Hispánica. Sin embargo, como emperador hizo bien poco por la expansión del Imperio; entusiasta de la cultura y profundamente religioso, entregó a la Iglesia el tesoro acumulado por su padre.
El movimiento artístico siguió floreciente gracias a algunos importantes centros culturales como Metz, Tours o Reims. Sin embargo, a finales de su reinado se encontró con el levantamiento de sus hijos mayores, Lotario, Pipino y Luis, entre quienes había repartido el Imperio y que se opusieron a la posterior inclusión de Carlos, el menor. Tras la muerte de Pipino, por el Tratado de Verdún (843) quedaba dividido finalmente entre los tres restantes: Lotario I recibió las tierras centrales (Lotaringia), Luis el Germánico la parte oriental y Carlos el Calvo se quedaba con el reino de los francos occidentales.
La disgregación del Imperio se vio acentuada en 855, con la muerte de Lotario, quien repartió el reino de Lotaringia entre sus hijos Carlos I, Lotario II y Luis II.
No obstante, los dos primeros duraron poco, con lo que Luis II pasaba a ser el nuevo heredero del reino de su padre en 869, a lo que se oponían sus tíos Luis el Germánico y Carlos el Calvo. Este último se hizo coronar rápidamente rey de la Lotaringia, pero al final se vio obligado a aceptar su división entre ambos por el Tratado de Meersen (870).
Durante estos últimos años, los restos del Imperio Carolingio se encontraron con un nuevo peligro, las incursiones vikingas que comenzaron a asolar sus tierras, pero en el campo cultural se alcanzó un nuevo florecimiento de las artes, impulsadas por el mecenazgo imperial, fundamentalmente de Carlos el Calvo.
Decadencia del Imperio Carolingio
Tras los nietos de Carlomagno, sus sucesores ya no fueron capaces de conservar la estabilidad imperial, y poco a poco se fue perdiendo la unidad política que se había conseguido con el mantenimiento de un férreo control en manos del emperador.
Las nuevas presiones externas obligaron a Carlos a reconocer, mediante la capitular de Quierzy (877) la posibilidad de que los grandes funcionarios carolingios pudieran transmitir sus derechos territoriales a sus hijos, de forma que iban a aparecer grandes principados de tipo hereditario que marcarían el nacimiento del feudalismo.
Pese a todo, los sucesores de la dinastía carolingia consiguieron mantenerse hasta el siglo X: en el bloque oriental, a la muerte de Luis el Niño en 911 fue elegido rey Conrado de Franconia y, tras él, Enrique I, fundador de la dinastía otoniana; mientras, en Occidente llegaron hasta 987, año en que fueron sustituidos por los Capetos.








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DESINTEGRACIÓN DEL IMPERIO CAROLINGIOTras la muerte de Carlomagno el imperio empezó a desintegrarse con rapidez. Le sobrevivió su hijo Luis el Piadoso (314-840) (imagen). Pese a ser éste un hombre honesto, no fue un gobernante enérgico y no fue capaz de controlar ni a la aristocracia franca ni a ninguno de sus cuatro hijos, quienes luchaban constantemente. En el año 843, tras la muerte de su padre, los tres hermanos sobrevivientes firmaron el Tratado de Verdún.
Este acuerdo dividió el Imperio Carolingio entre ellos, en tres partes principales: Carlos el Calvo (843-877) obtuvo las tierras francas del oeste, que formaron el núcleo del que sería reino de Francia; Luis el Germánico (843-876) tomó las tierras del este, las cuales se convertirían en Alemania; y Lotario (840-855) recibió el titulo - de emperador de un “Reino medio” que se extendía desde el mar del Norte hasta Italia, e incluía los Países Bajos, la tierra del Rin y el norte de Italia. Los territorios del Reino medio serían fuente de incesantes luchas entre los otros dos gobernantes francos y sus herederos. De hecho, Francia y Alemania disputarían por siglos los territorios de este Reino medio.
Aunque esta división del Imperio Carolingio se llevó a cabo razones políticas y no nacionalistas (la división de un reino entre herederos varones era una costumbre tradicional franca), comenzaron a surgir dos culturas diferentes. Alrededor del siglo IX, los habitantes del área occidental franca hablaban una lengua romana derivada del latín, que llegaría a convertirse en el francés. Los francos orientales hablaban dialectos germanos. No obstante, todavía no existían los que, a la postre, serían los reinos de Francia y Alemania. En el siglo IX las frecuentes luchas entre los numerosos herederos de los hijos de Luis el Piadoso provocaron una mayor desintegración del Imperio Carolingio. Mientras tanto, a la vez poderosos aristócratas obtenían más poder aún en sus propias ir locales a expensas de los pendencieros gobernantes carolingios, proceso de desintegración se aceleró debido a ataques externos de diferentes partes del viejo mundo carolingio.
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EL IMPERIO DE CARLOMAGNO

El reino de los francos fue el más estable y duradero de los fundados por los pueblos germánicos en Europa.
A partir del siglo VIII, una nueva dinastía de reyes, descendientes de la familia de los Heristal, le dio su mayor esplendor, y extendió su poder a todos los países de Occidente, en la misma época en que los árabes consolidaban su dominio en la península ibérica. Carlos Martel que, como vimos, detuvo a los árabes en su avance sobre Europa en la memorable batalla de Poitiers (732), tuvo dos hijos: Carlomán, que profesó como monje, y Pipino, apodado el Breve por su baja estatura, que depuso a Childerico III y se apoderó del trono en el año 751 y reinó hasta el 768, inaugurando la dinastía de los carolingios. A su muerte, sus dos hijos, Carlomán y Carlos, fueron elegidos reyes de los francos, pero, como era de prever, no lograron coordinar sus acciones y se enfrentaron entre sí.
La solución de esta difícil situación se vió facilitada por el fallecimiento de Carlomán en el año 771, con lo que quedó Carlos en posesión total de los dominios de su familia, pues los hijos de Carlomán lo eligieron como jefe.
CARLOMAGNO
Carlos ya era conocido por sus condiciones personales como El Grande (Magno), por lo cual fue llamado Carlomagno. Una vez en ejercicio del poder, Carlomagno se dirigió a combatir a los lombardos en Italia, para proteger al papa Adriano IV. En el año 774 venció a Desiderio, rey de los lombardos, y dos años después deshizo por completo su reino. Desde entonces Italia quedó repartida, entre ti-es soberanos: el papa, Carlomagno y el emperador bizantino.
Carlomagno se proclamó rey de los longobardos y ciñó la corona de hierro, así llamada porque su aro interior había sido hecho con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.
Poco tiempo más tarde, fue llamado a España (778) por un jefe árabe sublevado contra el emir de Córdoba. En consecuencia, atravesó los Pirineos y venció a los moros, obligándolos a retroceder en el territorio conquistado hasta la línea del río Ebro. A su regreso la retaguardia de su ejército fue sorprendida por los vascos o gascones y derrotada en el paso de Roncesvalles, donde murió su sobrino Rolando o Roldán, episodio que dio lugar a una famosa composición en verso.
Con posterioridad, los francos organizaron seis expediciones, con resultado de las cuales Carlomagno fundó dos marcas o provincias fronterizas, la de Barcelona y la de Gascuna.
Carlomagno culminó luego una larga guerra (772-785) contra los sajones, eficazmente conducidos por Widukindo, los que, a pesar de una enconada resistencia, fueron finalmente vencidos y sometidos, convirtiéndose al cristianismo.
Estos triunfos le permitieron extender sus dominios hasta el río Oder. Los bávaros fueron también vencidos y la misma suerte corrieron los ávaros, descendiente de los hunos (788-796), establecidos sobre las costas del Danubio. Finalizada esta campaña, Carlomagno creó la marca del Este (Ostereich), que más tarde constituyó el reino de Austria.
EL IMPERIO
Una vez Finalizadas estas campañas, las posesiones de Carlomagno comprendían la Galia, Italia, Germania y una parte de España, con lo cual quedó restablecido el antiguo Imperio romano de Occidente.
Fue en estas circunstancias que el 25 de diciembre del año 800, mientras Carlomagno oraba en la basílica de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en Roma, el papa León III ciñó su cabeza con la corona imperial, a semejanza de lo que ocurría con los emperadores de Bizancio. De esta manera se consolidó la unión de la Iglesia y el estado.
Para mejorar la administración de su vasto imperio, Carlomagno acrecentó el número de duques y condes, cuyos subalternos fueron los vicarios y los centenarios. La labor de éstos se complementaba con la de otros funcionarios de confianza llamados missi dominici (enviados del señor), que recorrían el territorio en cada estación, de dos en dos un conde y un obispo—, para verificar el buen desempeño de sus súbditos.
Dos veces al año se celebraban las asambleas nacionales en las que participaban solamente los obispos, los duques y los condes. Durante su transcurso Carlomagno publicaba sus ordenanzas conocidas con el nombre de capitulares, por estar enunciadas en capítulos, que no siempre tenían el carácter de leyes. En ocasiones se trataba de normas o preceptos morales. Carlomagno prestó principal atención a la organización militar, a cuyo efecto las provincias fronterizas, llamadas marcas, estuvieron a cargo de jefes que recibieron el nombre de Margraves en Alemania y marqueses en los países latinos. El ejército se componía de hombres libres, que debían aportar sus elementos de combate, cuya cantidad y calidad variaba de acuerdo con el patrimonio de cada combatiente. También tuvo especial preocupación por la organización eclesiástica, de la cual se sentía responsable. Con tal objeto creó nuevos obispados y obligó al pago del diezmo, que consistía en el aporte de la décima parte de las cosechas, para el mantenimiento de la Iglesia. Durante el reinado de Carlomagno se llevaron a cabo numerosas obras públicas, entre las que sobresalieron los puentes de madera levantados sobre el Rin y el Danubio; el comienzo de la construcción de un canal entre ambos ríos y la edificación de palacios.
El Imperio Carolingio
El Renacimiento Carolingio
En materia cultural, Carlomagno procuro estimular el desarrollo de las letras y de las ciencias, decaídas por efecto de las luchas, a través de su propio ejemplo. A tal efecto, aprendió el latín y estudió la lengua germánica. Fundó escuelas y se rodeó de sabios, entre los cuales sobresalieron el teólogo Alcuino, nacido en Inglaterra, el lombardo Diácono y el germano Eginardo. Carlomagno asistió a la escuela que funcionó en su propio palacio de Aquisgrán, que mas bien tenía el carácter de una academia, donde se trataban y discutían temas de carácter científico y literario, basados en el estudio de las denominadas artes liberales, que comprendían el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadriuium (geometría, aritmética, astrología y música), según el método de lectura y comentario de textos. Paralelamente funcionaba una escuela para niños, que visitaba con frecuencia.
Hasta entonces eran pocos los que tenían una cultura clásica. Entre ellos sobresalían los monjes benedictinos, quienes fueron los más celosos custodios de esa valiosa herencia. Este resurgimiento cultural ha sido llamado el renacimiento carolingio.
División del imperio
Rodeado del cariño de su pueblo y de la admiración de los extranjeros, Carlomagno falleció en su palacio de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), el 28 de enero de 814. A su muerte, los pueblos sometidos trataron de recobrar su independencia y la estructura del imperio se resquebrajó hasta partirse.
Su hijo Luis el Benigno o Ludovico Pío, que le sucedió en el trono, dividió el imperio en el año 817 entre sus tres hijos: Lotario, Pipino y Luis. Disconforme con este reparto, su sobrino Bernardo, que era el rey de Italia, se sublevó, pero fue vencido.
Posteriormente, Ludovico se casó en segundas nupcias con una hija del rey de Baviera (819) con la que tuvo otro hijo, Carlos, a quien quiso hacer partícipe del reparto y entregarle un reino, pero sus otros hijos se sublevaron y Ludovico fue depuesto, aunque más tarde fue restablecido en el trono por la asamblea de Nimega (830).
Esta resolución dio lugar a que sus hijos se sublevaran nuevamente en el año 833. Abandonado por su ejército, fue degradado públicamente, pero poco después fue restaurado por segunda vez en el trono (834).
Tiempo más tarde, su hijo menor, Luis el Germánico, quitó sus dominios a los hijos de Pipino, rey de Aquitania, que murió en el año 838 y además, convenció a su hermano Lotario que le cediera sus posesiones; con lo cual unificó las fuerzas para luchar contra su padre, que falleció en 840, cuando se dirigía a enfrentar al vástago rebelde.
Con la muerte de Ludovico Pío, sus dos hijos menores , Luis y Carlos, se unieron contra Lotario, que reclamé la 3ucesión de su padre y el título de emperador. El entredicho derivé en un enfrentamiento militar, que tuvo lugar en Fontenoy, el 25 de junio de 841. La batalla se prolongó durante todo un día, hasta que el ejército de Lotario se retiro del campo, sin estar definitivamente derrotado.
En esas circunstancias, Luis y Carlos ratificaron su unión con el famoso juramento de Estrasburgo. prestado en presencia de los dos ejércitos (842).
Tratado de Verdún
Al año siguiente (843), Lotario se avino a firmar un tratado en Verdún, por el cual se llevó a cabo otro reparto, de tal manera que Carlos, apodado el Calvo, se quedó con la Galia, aunque con una superficie más reducida, comprendida por los ríos Escalda, Mosa, Saona, los montes Cevenes y la desembocadura del Ródano. A este territorio se lo llamó Francia. Luis el Germánico obtuvo la extensión situada al Este del Rin, que se llamó Germania (Alemania). Por último, Lotario recibió Italia y una franja de territorio separada de la Galia. que comprendía parte de Suiza, la Borgoña, Provenza y Austrasia (Alcasia y Lorena). Todo el conjunto recibió el nombre de Lotaringia.
Con esta división, desapareció el imperio de Carlomagno y surgieron tres incipientes estados que, con algunas variantes en su integración territorial, perduraran hasta nuestros días.
No obstante, la desmembración no se contuvo con esta división, sino que cada una de las tres partes continué fraccionándose en pequeños estados.
En Francia, Carlos el Calvo no pudo mantener su autoridad sobre los duques, marqueses y condes, que fueron emancipándose gradualmente. Estas divisiones fueron favorecidas por el famoso edicto de Mersen (847), del propio Carlos el Calvo, por el cual se establecía que los hombres libres debían reunirse en tomo de un señor, y luego por el edicto de Krersy del Oise (877), que admitió que el título de conde fuera hereditario.



Tania Sormani, Florencia Camiletti y Rodrigo Orosco